Yo he matado a muchos en mi vida, claro que mis muertos no tenían mala cara. Bueno, algunos sí, pero antes de que los matara ya la portaban.
Lo que ella no había entendido -o como dice un amigo mío, lo que yo no había sabido expresarle- es que cuando yo decía “mátalos” no me refería a clavar cuchillos, no pensaba en sangre, no era una muerte literal sino más bien literaria.
Yo he matado a muchos, y más aún tendré que matar. Pero no mutilaré físicos, se hace de otra forma, consiste en no ser benevolente, ni piadoso, al menos con el que no lo es contigo, o con tus amigos, o en general con lo que a ti te importa. No es ser valiente, es no dejar pasar, hacer, decir; es separar caminos. No es clavar ni siquiera odio; es enviar al olvido. Es matarlos en tu vida, y para ello no hace falta matarlos en la de ellos.
Matar es tener una actitud activa frente a lo que no te gusta, es desechar. Matar es “yo por encima”, matar es “la razón es mía”. Matar es sentirse bien con uno mismo y creer saber quien es y lo que quiere; en consecuencia sólo actúa.
Yo he matado, pero seguro que tú también eres un asesino.
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1 comentario:
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