Existí yo, luego él; pero…
Estaba Él. Luego yo. Y por encima de los dos, estábamos.
Él no decía nada, y yo, después de su silencio, aún decía menos.
Sonreía y sonreíamos. Sonreía yo, silbaba. Divertido, cuando no, más.
Era yo, allí. Él estaba y era, de vez en cuando uno, de vez en cuando no.
Yo veo azul, Él gris; yo oigo azul, Él rojo. Yo huelo amarillo, Él.
Él mira verde, yo gris; Él escucha verde, yo rojo. Él huele amarillo, yo.
Y yo siempre con el azul y el siempre con el verde; y siempre otro. Y de entre todos el amarillo siempre estaba uniéndonos. Como la plaza en la que miramos ver, como la plaza en la que escuchamos oír. Total, oler o sentir.
Y tanto escabullirnos, y tanto escapar, y tanto, y tanto tiempo… para al final sólo ser, para al final nunca estar.
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2 comentarios:
...and it was all yellow
Todo acaba, o se mantiene, claro, pero el amor es jodido.
Cuidadosamente esperaba aquellos días para verte, aunque no me conformaba con eso, porque tú ni me registrabas; también es cierto que yo no hacía nada para que nuestra relación fuese diferente, no sabía cómo; acaso iba a decirte… ¿te gusta como me vestí? ¡Mientras me arreglaba pensaba en ti, en la ducha pensaba en ti, casi siempre pensaba en ti! No, no soy así.
Sin embargo, ¡esperaba tanto!, y me angustiaba porque yo te amaba y tú no lo notabas, o te daba igual.
Ahora me pregunto por qué te intereso, cuando sabes que ya me comprometí con otra; en dos meses me voy de viaje con ella, como el pasado fin de semana, y tú me pides ahora que la deje porque me amas. Tampoco entiendo por qué siento dolor cuando escribo estas palabras, de hecho ni debería molestarme en esta redacción.
En verdad creo que te sigo amando, pero no sé que hacer, no quiero lastimar a mi nuevo amor. Creo que seguiré con ella, es un poco más joven que tú, hace bien el amor, es bonita, es…
Ella está, tú no.
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