Entonces el caballo -que hasta entonces andaba a buen ritmo- paró, y yo, que fatigado ya no miraba más allá de la cabeza de éste, lo entendí.
Levante la vista tranquilo y te vi. Estabas igual de guapo que siempre, y me sonreías. Fue muy rápido. Si lo pensaba no lo hacía. Cargué y disparé, era de gran calibre, no me hizo falta ni apuntar para borrarte la sonrisa de la cara -o la cara de la cabeza-; yo también tengo derecho a sonreir, pensaba.
- ¿Eo? ¿Oye? ¿Y esa sonrisita?, comenzaba a escuchar tus palabras y, poco a poco, iba viéndote allí, al lado mía, en ese asqueroso bar de barra metálica al que me habías llevado. Mi fantasía se consumía, como el cigarro que tú habías dejado en el cenicero después de robarme.
- ¿En que pensabas? Te has ido completamente... seguías insistiendo.
- Fantaseaba sobre nuestro futuro, ¿ahora fumas?
- ¿Y era bonito? Desde hace poco más de un mes.
- ¿Bonito? Precioso. Apaga eso, eres patético fumando.
- ... no fumo, lo he encendido para que me hicieras caso.
- Tú no haces esas cosas.
- ¿Y tú sí? ¿Por qué?
- Porque yo me llamo Pablo, y tú no.
- Eres un niñato.
- Cállate.
- Lo eres.
- Lo sé.
Deberías saberlo: en el segundo cajón de mi mesilla de noche no tengo una bala, sino un cartucho entero con tu nombre. Lo compré el día que te conocí; por desgracia nunca lo usaré. Tú también tienes derecho a sonreir.
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1 comentario:
- Y...¿Es eso lo más bonito que haya escrito alguien por amor?
- ¡Pues claro! ¿Acaso lo dudas?
- No se...es raro
- ¿Y qué significa que sea raro? ¿Que es algo que no escribiría otra persona?
- Supongo
- ¿Y por qué esto es raro y no especial, como tanto te gusta? ¡Te encanta!
- Estás loco
- No entiendes nada
- Eso no quita que estés loco
- No me digas más eso
- Estás loco
- Lo se...
- Y es especial
Y su sonrisa enmarcó el final
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