1.
La cabeza se me giró sola hacia la derecha como si supiera lo que iba a ver:
el niño, la rabia, el reloj de la iglesia, el balón vuela, el cristal se rompe y las agujas quedan clavadas en las 12 en punto, marcando el norte, señalando el cielo. Mis relojes empiezan a girar hacia atrás y hacia delante. El balón cae al suelo, se para.
Yo miro al niño pensando: ¿por qué no recoge el balón? ¿Por qué no sale corriendo?
El niño me mira diciendo: te pareces a mí más de lo que crees.
2.
Vuelvo a casa en taxi, llueve y yo estoy triste. Me acabo de pelear con Ella, otra vez.
Pienso en todas las situaciones difíciles por las que he pasado y me río, esta no es la peor ni de lejos. Y sin embargo no sé aún como solucionarlo, no sé porque el taxi va a mi casa en lugar de a la suya.
3.
Suena el despertador del despacho, me levanto aturdido. Falta media hora para que el jefe venga a recoger el informe. Voy al cuarto de baño, me lavo la cara, me cepillo los dientes, me coloco la corbata y la chaqueta.
Me siento a esperar a que el jefe venga sin informe redactado ni excusa pensada.
4.
Después de una cansada subida ya estamos en lo alto del monte. ¿Y para qué? Alrededor: más monte. Todos me preguntan que hacer, yo me bloqueo.
Tengo brújula pero no Norte.
5.
Me parezco a ti menos de lo que quisiera; tú, al menos, eres un niño.
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4 comentarios:
Ser un niño aun es la excusa que no puedes encontrar.
Mi opción es sobrellevar que a diferencia del resto no soy ni me creo un adulto.
El truco está en mirar con los mismos ojos de entonces que ya puedo votar, beber, fumar, follar, trabajar, desilusionarme, levantarme... o limpiar el vater. Por que esas son las cosas que el mundo espera que hagas como adulto, y que como tal te conviertas por arte de magia en un ser responsable. ¿Vaya rollo no?
Ni siquiera el mundo lo es. Nadie lo consigue del todo. Podemos creer que somos adultos y perfectos pero seguiremos con los mismos problemas de cuando teníamos 15 años. Pero es la magia que tiene considerarse etérnamente joven: Te cagas de miedo cada vez que suena el despertador, o cuando el o ella te dice que te quiere mirandote a los ojos.
trocitos de historias, de ti.
me gusta (y me engancha!)
Eres más pequeño de lo que crees...pero tan solo cuando no juegas a ser mayor
=)
Los niños son los únicos que tienen el derecho de ser libres, de no abandonar el balón, de mostrar la verdad sin que nadie se lo eche en cara. El niño que llevas dentro es el genio que llevas dentro. No le abandones...siempre debemos amar y respetar a nuestro niño. El niño iría incluso en triciclo a casa de ella. El niño le explicaría la verdad de porque no hizo el informe...el niño no pararía de escribir en el punto cinco.
Te pareces más a él de lo que crees, no sientas envidia...Un beso.
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