contra las etiquetas y las pertenencias

No soy blanco, ni negro;
ni tierra, ni fuego;
ni cara, ni cruz.

No soy amo, ni esclavo;
ni conservador, ni liberal;
ni autoritario, ni comunista.

No soy cristiano, ni ateo;
ni pecador, ni santo;
ni bueno, ni malo.

No soy gay, ni heterosexual;
ni alcohólico, ni abstemio;
ni ninfómano, ni célibe.

No soy rico, ni pobre;
ni vulgar, ni noble;
ni exquisito, ni rancio.

No soy listo, ni tonto;
ni estúpido, ni brillante,
ni complejo, ni simple.

No soy rubio, ni pelirrojo;
ni ciego, ni sordo;
ni manco, ni cojo.

No soy científico, ni letrado;
ni trabajador, ni empresario;
ni político, ni liberado.

No soy padre, ni nieto;
ni compadre, ni cuñado;
ni yerno, ni suegro.

No soy racional, ni intuitivo;
ni filósofo, ni práctico;
ni mente, ni corazón.


Y además
no soy tuyo, ni de nadie.

3 comentarios:

Beli dijo...

Entonces... aparte de ser lo que no eres... qué eres? Un Dios?

El chico amapola dijo...

A no ser que sea la feria de Abril, que entonces te vuelves elitista
:P

smyluli dijo...

Según este texto, ERES brillante