- Lo siento, no puedo, no sé estudiar y mantener una relación.
- Es fácil; piensa que soy una asignatura más.
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Sentada en la biblioteca, sin estudiar –atenta al móvil- y pasando de él. Pero aún así yo la quería ese día más que nunca.
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- ¡Te odio! –Le decía- ¡Te odio más que nunca!... no entiendo como eres así.
- Contestó: Yo te quiero, y tú sabes que me quieres más que nunca ¿Te ha gustado el regalo?
La puerta de la biblioteca se cerró tranquila tras ellos.
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Llevaba más tacones que libros, y más amor que ganas de estudiar.
Él no estaba allí y perdió su oportunidad; ella el curso.
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1 comentario:
Siempre hay recompensa detrás de cada pérdida...
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