Un frío día de verano

- Que frió. Le decía mientras le abrazaba en pleno verano.
- Hará unos 40 grados en donde falta sombra. Claro que para que hubiera sombra tendrían que no ser las 12 en punto de la mañana y tendría que haber un objeto grande, más grande al menos que nosotros, un objeto que el sol tomara por capricho y que evidentemente estuviera colocado aquí junto a nosotros, algo complicado ¿no? algo como… ¡un árbol!
- Cállate ya y abrázame, que hace frío.
- Como eres – dijo sonriendo. ¿Haces esto porque me quieres? Yo también te quiero. Mucho.
- No hago esto porque te quiera, hago esto para que sepas que te quiero.
- ¿…Crees que no sé cuanto me quieres?
- No es que no lo crea, es que lo se; se que lo que crees que sabes que te quiero no corresponde a lo que en realidad te quiero.
- ¿Y por eso dices que hace frió?
- Si, para que tú, sabiendo el calor que hace, sepas que quiero abrazarte, sepas todo lo que te quiero.
- Ya. Claro. ¿Cómo si todo esto en otro tiempo no fuera a llevárselo el viento, no?
- …y a quien importa otro tiempo…

1 comentario:

Beli dijo...

Sólo calor, sólo amor, sólo hoy...