La parada

Estaba allí sentado –en la parada- esperándola como de costumbre. Víctima inexcusable –según él- de coger el autobús mucho tiempo antes de lo que debiera para llegar al sitio acordado –la parada- a la hora acordada. Por supuesto era víctima del amor; él llegaba antes porque no podía permitirse que Ella ya estuviera allí cuando él llegara, ¡sería hacer un pulso con el tiempo en el que perdía el amor!
Ahora, allí sentado, pensaba en Ella, en cuando llegara –como siempre- sonriendo y mirándolo de aquella manera… ¡que manera! Sin duda era de eso de lo que estaba enamorado.
Fantaseó sobre lo que harían ese día –como de costumbre- así la espera se le hacía más corta. Pero a veces, algunas veces –él dirá que nunca- lo que hacían después le gustaba menos que lo imaginado. Eso –yo lo sé- lo enfadaba, porque no entendía como no era capaz de trasladar la fantasía a la realidad ¡si había ganado al tiempo el amor! ¿Sería porque Ella no era quien él imaginaba? Yo no lo creo, aunque tampoco debéis creerme a mi; yo que nunca he creído que al tiempo se le pueda ganar un pulso en el que el amor esta en juego.
Pero lo que yo piense no es importante, importante es lo que piensa él, y aunque él no lo piense –porque no se da cuenta- su realidad es que la mayoría de las veces que conseguía pasárselo mejor que en la fantasía era allí, en el banco de la parada; lógico, cuando fallaba era cuando se esforzaba por trasladar a la realidad el plan dibujado en su imaginación. Lógico porque ni le divertía ni lo disfrutaba, sólo intentaba que fuese así porque en su fantasía así eran felices, pero ¿se planteó alguna vez si esa era su forma de ser feliz? Él no pensaba que le gustaría hacer con ella, sólo fantaseaba lo que otros fantasean; sólo soñaba con románticas escenas sacadas de las más –ilusas- historias de amor.
Allí -en la parada- si era feliz, porque allí él era él y Ella –eso creemos- era Ella. ¡Esa era la más romántica escena de su –certera- historia de amor!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

de lo mejorcito majestad, no me atrevo a hacer algún añadido o consideración por no estropear su mensaje. Le felicito

Beli dijo...

Y así nos cuesta menos vivir... esperando experiencias ilusorias que acortan y alargan la vida...