París y los lugares del amor

Sevilla, el paseo con el Guadalquivir y la Torre del Oro, las pequeñas plazas de santa cruz, el cielo embriagándose con el techo de la catedral y la Giralda llevando al limite la perfección, el mapa imposible del centro con la judería la cabeza, las farolas sanfernandinas,…
Barcelona, las ramblas, Colón haciéndole frente al mar, la plaza real, la plaza de Catalunya, el barrio de Gracia, la Sagrada Familia, el parque Güell, la casa Batlló… bueno vale, ¡todo Gaudí! las grandes masías, lugar en el que todos querríamos vivir, el mar mediterráneo y una ciudad sitiada por montañas…
Ah y por supuesto, como no… ¡París! La torre Eiffel, Notre Dame, el Louvre, los campos elíseos el obelisco y el Arco del Triunfo alineados a la perfección, las pequeñas plazas bohemias, el Sacre Coeur y el Sena de noche,… bueno dejémoslo porqué París es infinita –si, si, infinita, en femenino, porque París es obviamente una mujer, una señora mayor, moderna y con experiencia que aún rezuma vitalidad y una atractiva belleza que se traduce en “interesante”-.
Todos estos lugares tan… ¿románticos? No, no, románticos no... quizá bellos, bonitos, de ensueño, lugares que son de obligada visita; pero no románticos. Pues son las personas las que con su amor, transmiten romanticismo a los lugares, y no los lugares bellos los que hacen que las personas se enamoren. ¿O es que acaso uno de estos lugares te impide pelearte con tu novia delante de ellos? ¿Se tiene miedo a ver estos sitios con una amiga por miedo a enamorarse? ¿No podemos encontrar el amor en, por ejemplo, una parada o una biblioteca? ¿Es menos romántico o simplemente más común?
Otra cosa es que de estos sitios tengamos un recuerdo romántico porque la mayoría de los enamorados van allí a declararse su amor; aunque esto yo no se porqué pasa… ¿o sí?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

I believe in Roma

Beli dijo...

El amor sí se puede encontrar en cualquier sitio, pero de un guía así difícilmente puede presumir Sevilla, Barna o París...