La verdad es una. Dos no es, dos son los corazones que se convierten en ases. Tres solo funciona en el sexo o en la amistad. Cuatro o más son demasiadas opciones para que haya gente que siga creyendo que no existe.
No se para que me justifico si ustedes piensan como yo, bueno algunos de ustedes no piensan, pero todos creen pensar. Y en esa creencia hacen como los que viven de dicha manera la verdad: o una o ninguna.
La verdad es ninguna. Ella es débil y la mentira es fuerte. Es tan grande la mentira que la verdad podríamos decir que no existe – imagínenselo aunque sea por matemática, idioma que odio-. Síntoma de este resultado se hace imposible la coincidencia, muestra de ello ninguna verdad se ha universalizado, seguro víctima de esto muchos hombres han vivido en vano una búsqueda eterna que ha acabado con la muerte de estos pero no con el esperado encuentro, yo no seré uno de ellos.
¿Preferís que relativicemos, que hagamos que la verdad no sea ninguna?
¡Entonces en un alarde de lucidez con un poco de locura yo os propongo: que vuestra verdad sea la verdad!
La verdad es una, o es ninguna o es todas; la verdad, se sirve a la carta.
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