Caminos

Aparece escrito en La promesa de la política de Hannah Arendt, “uno es uno y solamente uno, y siempre lo será”; y yo no discutiré eso hoy, ni mañana ni probablemente nunca. Pero si es cierto que uno, en su soledad, recorre un camino, a este camino solemos llamarlo vida; no me he equivocado, no es a la vida a la que llamamos camino, es al camino al que llamamos vida. El camino tiene connotación de recorrer, opción de andar y posibilidad de estar quieto. El camino se puede hacer solo o acompañado, según apetezca o según puedas; aunque yo siempre he creído que querer es poder, así que -para mí- solo según apetezca.
Hay personas que se pasan la vida preguntándose porqué su camino tiene flores, porqué el de aquel está asfaltado, porqué hay cuestas, porqué el cielo está nublado, porqué se bifurca, porqué no hay fuentes. Lo que ellos no saben es que la mayor parte del camino lo ha decidido uno, y que esas flores de las que reniega están ahí porqué el eligió ponerlas ahí. A mí, volviendo al principio –volviendo a Arendt-, lo que más me gusta e importa del camino es la compañía, porque con una buena compañía dejan de verse los fallos del camino, las dificultades. El camino se entrecruza con caminos de otros, y hay personas que nos son desagradables, y decidimos alejar nuestro camino de ellas, aunque hay veces que por elección de rutas tenemos que soportarlas cerca un tiempo. Hay personas que nos despiertan simpatías y muchas veces, por este tipo de personas, incluso nos desviamos de la ruta programada para estar un rato con ellas. Esto despierta disparidad de opiniones, y se ha escrito mucho sobre el tema, lo llaman amistad, amor, y otras palabras igual de extrañas, a mí me parece lo más interesante del camino; por que, ahora sí, eso es lo que nos da la vida.

“Las lágrimas derramadas en aquel desierto crearon un oasis, y allí pararon otras personas, se hizo una fiesta, duró algunas semanas. Él apartó allí algunos miedos, y consiguió la energía necesaria para continuar su camino con mayor fuerza, su destino seguía siendo la ciudad”.

Gracias por dejar que mi camino pasara por tu oasis.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿es la ciudad de verdad lo que te llama amigo?..Entoncés¿por qué sigues andando en círculos?...Miedo?[...]más!
Hablamos pronto
Negri