Sólo una palabra

La palabra corría por su garganta,
subía hasta la lengua,
bajaba hasta la tráquea.
Una vez,
vez,
vez,
y otra más.

No era miedo, ni impotencia,
no era sueño, ni pereza.

Es sólo que no sabía si se decía "perdón",
después de lo que había hecho.

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