Anoche, como siempre

Fue menos trágico de lo que a ti te hubiera gustado, y menos romántico de lo que yo esperaba que fuese.
Pasó que no te gustó el repertorio de mentiras que llevé a la cena -nota: mejor vino-, y a mí no me hizo ningún chiste tu falto sentido del humor.
La noche nos la llevamos por delante y, con la discusión, tres camareros, una silla, cinco platos, y ocho copas. El restaurante lucía mucho con la nueva decoración, pero el sinvergüenza del dueño quería dinero de más.
Salimos corriendo, en huir de las situaciones incomodas somos expertos. Como de los tres taxis que cogimos, bueno, de dos nos echaron, y del último nos tuvieron que sacar.
Nunca se me olvidará el comentario de uno de los policías cuando vieron que habíamos aprovechado el accidente para lo único que sabemos usar un asiento trasero...
- ¡Qué ganas!
A 3 metros, sangre, taxista, muerte.
Nos quisieron llevar a comisaría, pero se dieron cuenta de que no era esa la opción.
Y poco más que recuerde.

Me despierto desnudo encima de ti, ayer me dañé un poco, ahora me duele; tú te despeinaste, pero físicamente no te duele nada.
Cada día te quiero (o te odio) más.

4 comentarios:

CharlieLeChat dijo...

Hay mucho sentimiento.

Me gusta mucho eso en ti. Que estás vivo.

smyluli dijo...

escribeee que me tienes enganchá a tus relatillos!

supermegafan dijo...

ídem, queremos saber más de ti!

Mr. Yo dijo...

Tú, niñato, vuelve a escribir desde el país de las hamburguesas y los hot dogs!