Él

Empezó acariciando su mano, lentamente, con suavidad, intentando captar su atención sin descaro. La acariciaba pero ella se resignaba a aceptarlo y mostraba una actitud negativa hacia él. Entonces él comenzó a acariciar su mano de una forma increíble y ella ya no pudo resistirlo: abría y cerraba sus dedos tocándolo, jugando con él. Se divertían.
Fue cuando él no lo aguantó más y decidió susurrarle, la atrapó así. Ella se estremecía, y eso lo odiaba porque creía que era de débiles, así que le decía que parase. Irónico, acto seguido se tocaba la oreja gustosa de las cosquillas proporcionadas. Él, rozando toda la piel que encontró por su camino bajó hasta su cuello, y allí comenzó a besarla mientras tocaba su pelo como nunca nadie antes lo había hecho.
Ella ya no se controlaba: se había enamorado. Y fue en ese momento, cuando más fuerte la abrazaba, sin que ella supiera evitarlo, cuando se fue.
Pues él era Viento y debía seguir su camino

2 comentarios:

Negri dijo...

¡que solitario es el destino del viento! algún día le llegará us calma chicha no?..mu guay el texto si señó, de pusybreaker total!

Anónimo dijo...

completamente de acuerdo, me ha encantado y me siento animado a darle un achuchón al mio. Nos estamos convirtiendo en todos unos literatos, eh! creo que en vez de 4SC deberiamos crear una editorial...