huir

Desmontó su armario para hacer su maleta,
cambió su vida por un billete.
Se alejaba de Ella para que no le rechazara nunca.

Y el pobre tonto, que temía -con gran acierto- a los aviones,
formuló su última petición antes de despegar:
Que le digan que la quiero.

Se lo dijeron la siguiente vez que se encontraron,
en su entierro.

3 comentarios:

David dijo...

Uff
Qué escalofrío me ha recorrido todo el cuerpo.

(suspiro)

Carmen Parejo /Alina de Tormes dijo...

un tinte de humor negro como la vida misma...

Rambeat dijo...

Y es que la solución nunca está en huir... Saludos!!!